Una patrulla británica que recorre el desierto
de Mesopotamia en la 1ª Guerra Mundial pierde
víctima de un disparo a su máximo oficial,
quedando un sargento (Victor McLaglen) al mando de la misma.
Sin rumbo ni objetivo claro, consiguen llegar hasta un oasis, en donde deciden
permanecer ante la letal vigilancia de unos francotiradores del ejército árabe.
Admirable exposición psicológica de una comunidad
de hombres en una delicada situación existencial. A
destacar el cuidado en la presentación y despliegue de
una incomunicada atmósfera con una espléndida definición
de una realidad desamparada en un contexto casi
fantasmagórico que arrastra a sus caracteres al descontrol y el desasosiego.
Basado en un libro de Phillip MacDonald titulado "Patrol" y con guión de Dudley Nichols, "La Patrulla Perdida", título que cuenta con una espléndida partitura de Max Steiner, es una de las mejores películas de John Ford en los primeros años de la década de los 30, maestro en la dirección de actores, consigue sobresalientes interpretaciones de sus protagonistas, en especial un Boris Karloff conscientemente sobreactuado en el papel de fanático religioso.