RocknRolla es un interesante retorno al viejo y querido mundo de los crímenes estilizados, el humor irónico y la violencia entrecruzada.
La historia arranca con unos muchachos del hampa queriendo sacar una tajada del jugoso mercado de los negocios inmobiliarios de Londres. Así es cómo Uno Dos (Gerard Butler), Mumbles (Idris Elba) y El Apuesto Bob (Tom Hardy) terminan debiendo un par de millones a uno de los capos de la mafia local, el poderoso Lenny Cole (Tom Wilkinson), quien los estafa negándoles el permiso para construir a través de su contacto títere en la municipalidad. Cole, a su vez, ofrece sus servicios al terrible Uri (Karel Roden), un millonario ruso que desea edificar en suelo inglés y pretende obviar todo el papeleo legal. Para cerrar el trato Lenny pide siete millones de euros, Uri acepta apremiado por el tiempo y como símbolo de buena voluntad le presta su "pintura de la suerte". La hermosa contadora del amigo ruso, Stella (Thandie Newton), se entera del retiro de efectivo y planea un atraco con Uno Dos y compañía, quien sin saberlo le roba a su despiadado acreedor.
Y esto es apenas el inicio, la trama se complicará aún más cuando la bendita pintura desaparezca en las manos del hijastro adicto a las drogas de Cole, el héroe del rock Johnny Quid (Toby Kebbell). El relato abarca con destreza las distintas ramificaciones y está guiado por los comentarios no intrusivos de Archie (Mark Strong), la mano derecha de Lenny. El director vuelve a su fórmula patentada, la misma que sabe aprovechar como ninguno de sus imitadores, esos cretinos mediocres provenientes de todas las latitudes que nos han bombardeado durante años con productos insignificantes. Dentro del campo de los realizadores posmodernos-cool, Ritchie sale ganando como uno de los campeones indiscutibles del bardo coral y las múltiples referencias semánticas. Si en sus dos primeras obras el McGuffin pasaba por las armas antiguas y los diamantes gigantescos, ahora es el momento de justificar el desarrollo narrativo a través de un cuadro al que nunca vemos.